viernes, 19 de diciembre de 2014

De visita en la boutique Masús de Gijón


Cuando le pregunto a Conchita, la propietaria de Masús por el origen de la tienda y le pido que me cuente cuándo empezaron, en seguida me sacó un libro de Gijón en que aparece la inauguración en marzo de 1971.


Miro las fotos y me doy cuenta de que la tienda apenas ha cambiado.


De aquella época en que Gijón contaba con tres o cuatro boutiques de señora a la actualidad, han pasado no sólo los años, sino un montón de cosas que han cambiado las concepciones y las formas.






Y quizá por eso te sorprende encontrar esta isla donde el concepto de la venta sigue siendo el mismo de cuando los establecimientos mimaban a sus clientas y las atendían una por una.


Y realmente hace falta que te atiendan porque la cantidad de prendas que atesoran en sus roperos te hacen pensar en una maravillosa cueva de Alí Babá donde puedes encontrar todo lo que necesites.


Abrigos, chaquetas, camisas, camisetas, jerseys, cazadoras, faldas, pantalones, vestidos. Todos conviven en  armonía que en un primer momento te sorprende, pero que en seguida te invita a investigar, a  mirar y a remirar.


Conchita me cuenta que las cosas han cambiado mucho y que de las enormes ventas de los comienzos a la actualidad va un abismo, pero que aún conserva una clientela que encuentra allí la calidad y el estilo que busca.


Me dice que la mujer que viste en Masús es fundamentalmente urbana, que le gusta ropa funcional y que quiere prendas que  lo mismo le sirvan para llevar a trabajar que para tomar un café o salir a la compra.


Y que si lo necesita también puede encontrar ropa de ceremonia, pero que no es lo que más abunda.


Me enseña las cosas que más éxito han tenido en esta temporada, como una casaca con pantalón a juego de antelina en tono camel que me asegura que sienta a las mil maravillas.


El verde botella, que junto con el rojo y el negro inundan el escaparate en una clara alusión a la Navidad, es uno de los colores de moda.


Y a pesar de que los gurús aseguran que la hegemonía del negro declina, ella me asegura que sigue siendo el color que más se vende junto con el beige y los castaños.


Veo profusión de cuellos de piel ecológica, de abrigos tres cuartos y chaquetones de paño, de acolchados, de “plumas”, de cuadros y de terciopelo.


A pesar de que hay mucha ropa para esas señoras clásicas que les gusta vestirse como toda la vida, también encuentro mil cosas llenas de estilo y la mar de juveniles que me entran por los ojos.


Me dan ganas de pasarme una tarde entera, frente a uno de los enormes espejos, probando y probando los tesoros de esos enormes percheros corridos.


 Y ellas – porque junto a Conchita que no  quiere salir en el blog, también están sus hijas – me dicen que tengo la tienda a mi disposición para sacar en el blog lo que quiera, así que seguiremos colaborando y os enseñaré muchas más cosas, porque merecen la pena.




 Fotos: Marquez@